Colombia

Nuevos aranceles de Trump ponen en jaque la cadena de suministro global de Apple

La reimposición de aranceles por parte de Donald Trump, ahora dirigida a India y Vietnam, pone en riesgo las estrategias de diversificación de Apple para reducir su dependencia de China y amenaza con impactar significativamente las finanzas de la empresa tecnológica más valiosa del mundo.

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Nuevos aranceles de Trump ponen en jaque la cadena de suministro global de Apple

La reimposición de aranceles por parte de Donald Trump, ahora dirigida a India y Vietnam, pone en riesgo las estrategias de diversificación de Apple para reducir su dependencia de China y amenaza con impactar significativamente las finanzas de la empresa tecnológica más valiosa del mundo.

“Apple tomará estas nuevas cifras arancelarias y las aplicará a los modelos que ha construido y sabrá en cuestión de horas la magnitud del problema”

– Comentó Anna-Katrina Shedletsky, experta en manufactura tecnológica y excolaboradora de Apple.

3/4/2025

El reciente anuncio de la administración de Donald Trump sobre nuevos aranceles a productos provenientes de India y Vietnam supone un desafío para la cadena de suministro global de Apple, la compañía tecnológica más valiosa y emblemática del mercado. El miércoles, Trump reveló que Estados Unidos impondría aranceles del 46 % a Vietnam y del 26 % a la India. Estas medidas se suman a los aranceles ya existentes para productos importados de China, que pasarán del 20 % al 34 % bajo el nuevo plan arancelario. Según expertos, estas restricciones, consideradas preliminares, podrían abrir espacio para negociaciones comerciales, aunque ya están causando incertidumbre en el sector.

Desde 2018, cuando Trump impuso aranceles iniciales a China, Apple ha trabajado por diversificar su producción fuera de ese país, trasladando la fabricación de iPads y AirPods a Vietnam, así como parte de su producción de iPhones a India. Actualmente, el 90 % de los iPhones procesados por la compañía provienen de fábricas chinas. Apple también apostó por ampliar sus operaciones en India, esperando alcanzar un 25 % de la producción global de iPhones en el país, que representa el segundo mayor mercado de smartphones del planeta, con un plan que tardó cinco años en desarrollarse.

Sin embargo, los nuevos aranceles comprometieron estos esfuerzos. Según cálculos de Morgan Stanley, el incremento arancelario en China aumentará los costos anuales de Apple en 8.500 millones de dólares, lo que provocará una reducción de 0,52 dólares por acción en sus beneficios, equivalente a una pérdida de 7.850 millones de dólares en ganancias estimadas para el próximo año, lo que representa un impacto del 7 %. A esto se suma un desplome del 5,7 % en las acciones de Apple tras el anuncio.

La dependencia de Apple de mercados internacionales para la fabricación de iPhones, iPads y Apple Watches, que representan el 75 % de sus ingresos anuales de casi 400.000 millones de dólares, hace que los nuevos aranceles sean especialmente perjudiciales. Dado el enfoque del expresidente Trump en los llamados "aranceles recíprocos", que buscan igualar las barreras arancelarias de otros países a las exportaciones estadounidenses, la India (con un arancel promedio del 13,5 % a productos estadounidenses) y Vietnam (con un 8,1 %) están firmemente en el punto de mira.

En 2013, Apple ya enfrentó dificultades en su planta de Texas, donde un componente tan básico como un tornillo personalizado para sus computadoras causó retrasos en la producción debido a la falta de proveedores locales especializados. Este ejemplo subraya los desafíos de trasladar manufactura a Estados Unidos

Además de Apple, estas políticas están generando preocupación en toda la industria tecnológica. Empresas como Google y Microsoft, aunque menos dependientes de cadenas de suministro internacionales, enfrentan riesgos en sus divisiones de electrónica de consumo, así como ante posibles aumentos en los costos de sus centros de datos masivos diseñados para manejar innovación en inteligencia artificial.

Apple ya había experimentado dificultades al intentar relocalizar su producción en Estados Unidos, como lo demuestran los problemas en su planta de Texas, donde fabricaba computadoras de escritorio y enfrentó complicaciones para encontrar proveedores locales e instalar turnos de producción estables. Tim Cook, director ejecutivo de Apple, ha señalado en el pasado que EE. UU. no cuenta con suficientes trabajadores calificados en manufactura para igualar la infraestructura y capacidad de China.

Desde 2017, cuando Trump asumió el cargo, Cook había iniciado un acercamiento con la Casa Blanca con el objetivo de minimizar el impacto de los aranceles sobre sus productos. Bajo esta estrategia, la administración anterior de Trump exentó a productos como el iPhone y el Apple Watch de gravámenes. No obstante, parece que esta dinámica ha cambiado, ya que Trump ha enfatizado que no permitirá exenciones a ningún producto bajo la nueva normativa.

Apple enfrenta ahora una decisión crítica: absorber el impacto de los aranceles, lo que afectaría sus ya comprometidas ganancias, o trasladar este costo a los consumidores a través de un aumento de precios. Mientras tanto, la industria tecnológica global sigue evaluando los efectos colaterales de estas políticas comerciales en un sector profundamente globalizado y dependiente de redes de suministro internacionales.

Algo Curioso

“Apple tomará estas nuevas cifras arancelarias y las aplicará a los modelos que ha construido y sabrá en cuestión de horas la magnitud del problema”

– Comentó Anna-Katrina Shedletsky, experta en manufactura tecnológica y excolaboradora de Apple.

Apr 3, 2025
Colglobal News

El reciente anuncio de la administración de Donald Trump sobre nuevos aranceles a productos provenientes de India y Vietnam supone un desafío para la cadena de suministro global de Apple, la compañía tecnológica más valiosa y emblemática del mercado. El miércoles, Trump reveló que Estados Unidos impondría aranceles del 46 % a Vietnam y del 26 % a la India. Estas medidas se suman a los aranceles ya existentes para productos importados de China, que pasarán del 20 % al 34 % bajo el nuevo plan arancelario. Según expertos, estas restricciones, consideradas preliminares, podrían abrir espacio para negociaciones comerciales, aunque ya están causando incertidumbre en el sector.

Desde 2018, cuando Trump impuso aranceles iniciales a China, Apple ha trabajado por diversificar su producción fuera de ese país, trasladando la fabricación de iPads y AirPods a Vietnam, así como parte de su producción de iPhones a India. Actualmente, el 90 % de los iPhones procesados por la compañía provienen de fábricas chinas. Apple también apostó por ampliar sus operaciones en India, esperando alcanzar un 25 % de la producción global de iPhones en el país, que representa el segundo mayor mercado de smartphones del planeta, con un plan que tardó cinco años en desarrollarse.

Sin embargo, los nuevos aranceles comprometieron estos esfuerzos. Según cálculos de Morgan Stanley, el incremento arancelario en China aumentará los costos anuales de Apple en 8.500 millones de dólares, lo que provocará una reducción de 0,52 dólares por acción en sus beneficios, equivalente a una pérdida de 7.850 millones de dólares en ganancias estimadas para el próximo año, lo que representa un impacto del 7 %. A esto se suma un desplome del 5,7 % en las acciones de Apple tras el anuncio.

La dependencia de Apple de mercados internacionales para la fabricación de iPhones, iPads y Apple Watches, que representan el 75 % de sus ingresos anuales de casi 400.000 millones de dólares, hace que los nuevos aranceles sean especialmente perjudiciales. Dado el enfoque del expresidente Trump en los llamados "aranceles recíprocos", que buscan igualar las barreras arancelarias de otros países a las exportaciones estadounidenses, la India (con un arancel promedio del 13,5 % a productos estadounidenses) y Vietnam (con un 8,1 %) están firmemente en el punto de mira.

En 2013, Apple ya enfrentó dificultades en su planta de Texas, donde un componente tan básico como un tornillo personalizado para sus computadoras causó retrasos en la producción debido a la falta de proveedores locales especializados. Este ejemplo subraya los desafíos de trasladar manufactura a Estados Unidos

Además de Apple, estas políticas están generando preocupación en toda la industria tecnológica. Empresas como Google y Microsoft, aunque menos dependientes de cadenas de suministro internacionales, enfrentan riesgos en sus divisiones de electrónica de consumo, así como ante posibles aumentos en los costos de sus centros de datos masivos diseñados para manejar innovación en inteligencia artificial.

Apple ya había experimentado dificultades al intentar relocalizar su producción en Estados Unidos, como lo demuestran los problemas en su planta de Texas, donde fabricaba computadoras de escritorio y enfrentó complicaciones para encontrar proveedores locales e instalar turnos de producción estables. Tim Cook, director ejecutivo de Apple, ha señalado en el pasado que EE. UU. no cuenta con suficientes trabajadores calificados en manufactura para igualar la infraestructura y capacidad de China.

Desde 2017, cuando Trump asumió el cargo, Cook había iniciado un acercamiento con la Casa Blanca con el objetivo de minimizar el impacto de los aranceles sobre sus productos. Bajo esta estrategia, la administración anterior de Trump exentó a productos como el iPhone y el Apple Watch de gravámenes. No obstante, parece que esta dinámica ha cambiado, ya que Trump ha enfatizado que no permitirá exenciones a ningún producto bajo la nueva normativa.

Apple enfrenta ahora una decisión crítica: absorber el impacto de los aranceles, lo que afectaría sus ya comprometidas ganancias, o trasladar este costo a los consumidores a través de un aumento de precios. Mientras tanto, la industria tecnológica global sigue evaluando los efectos colaterales de estas políticas comerciales en un sector profundamente globalizado y dependiente de redes de suministro internacionales.

El reciente anuncio de la administración de Donald Trump sobre nuevos aranceles a productos provenientes de India y Vietnam supone un desafío para la cadena de suministro global de Apple, la compañía tecnológica más valiosa y emblemática del mercado. El miércoles, Trump reveló que Estados Unidos impondría aranceles del 46 % a Vietnam y del 26 % a la India. Estas medidas se suman a los aranceles ya existentes para productos importados de China, que pasarán del 20 % al 34 % bajo el nuevo plan arancelario. Según expertos, estas restricciones, consideradas preliminares, podrían abrir espacio para negociaciones comerciales, aunque ya están causando incertidumbre en el sector.

Desde 2018, cuando Trump impuso aranceles iniciales a China, Apple ha trabajado por diversificar su producción fuera de ese país, trasladando la fabricación de iPads y AirPods a Vietnam, así como parte de su producción de iPhones a India. Actualmente, el 90 % de los iPhones procesados por la compañía provienen de fábricas chinas. Apple también apostó por ampliar sus operaciones en India, esperando alcanzar un 25 % de la producción global de iPhones en el país, que representa el segundo mayor mercado de smartphones del planeta, con un plan que tardó cinco años en desarrollarse.

Sin embargo, los nuevos aranceles comprometieron estos esfuerzos. Según cálculos de Morgan Stanley, el incremento arancelario en China aumentará los costos anuales de Apple en 8.500 millones de dólares, lo que provocará una reducción de 0,52 dólares por acción en sus beneficios, equivalente a una pérdida de 7.850 millones de dólares en ganancias estimadas para el próximo año, lo que representa un impacto del 7 %. A esto se suma un desplome del 5,7 % en las acciones de Apple tras el anuncio.

La dependencia de Apple de mercados internacionales para la fabricación de iPhones, iPads y Apple Watches, que representan el 75 % de sus ingresos anuales de casi 400.000 millones de dólares, hace que los nuevos aranceles sean especialmente perjudiciales. Dado el enfoque del expresidente Trump en los llamados "aranceles recíprocos", que buscan igualar las barreras arancelarias de otros países a las exportaciones estadounidenses, la India (con un arancel promedio del 13,5 % a productos estadounidenses) y Vietnam (con un 8,1 %) están firmemente en el punto de mira.

En 2013, Apple ya enfrentó dificultades en su planta de Texas, donde un componente tan básico como un tornillo personalizado para sus computadoras causó retrasos en la producción debido a la falta de proveedores locales especializados. Este ejemplo subraya los desafíos de trasladar manufactura a Estados Unidos

Además de Apple, estas políticas están generando preocupación en toda la industria tecnológica. Empresas como Google y Microsoft, aunque menos dependientes de cadenas de suministro internacionales, enfrentan riesgos en sus divisiones de electrónica de consumo, así como ante posibles aumentos en los costos de sus centros de datos masivos diseñados para manejar innovación en inteligencia artificial.

Apple ya había experimentado dificultades al intentar relocalizar su producción en Estados Unidos, como lo demuestran los problemas en su planta de Texas, donde fabricaba computadoras de escritorio y enfrentó complicaciones para encontrar proveedores locales e instalar turnos de producción estables. Tim Cook, director ejecutivo de Apple, ha señalado en el pasado que EE. UU. no cuenta con suficientes trabajadores calificados en manufactura para igualar la infraestructura y capacidad de China.

Desde 2017, cuando Trump asumió el cargo, Cook había iniciado un acercamiento con la Casa Blanca con el objetivo de minimizar el impacto de los aranceles sobre sus productos. Bajo esta estrategia, la administración anterior de Trump exentó a productos como el iPhone y el Apple Watch de gravámenes. No obstante, parece que esta dinámica ha cambiado, ya que Trump ha enfatizado que no permitirá exenciones a ningún producto bajo la nueva normativa.

Apple enfrenta ahora una decisión crítica: absorber el impacto de los aranceles, lo que afectaría sus ya comprometidas ganancias, o trasladar este costo a los consumidores a través de un aumento de precios. Mientras tanto, la industria tecnológica global sigue evaluando los efectos colaterales de estas políticas comerciales en un sector profundamente globalizado y dependiente de redes de suministro internacionales.

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