Mundo

La crisis climática amenaza con colapsar el capitalismo, advierte ejecutivo de la aseguradora Allianz

Günther Thallinger, miembro de la junta directiva de la aseguradora Allianz SE, advirtió que los impactos del cambio climático están dejando al sistema financiero incapaz de operar. Las consecuencias del calentamiento global, incluyendo costos astronómicos y la inviabilidad de adaptarse a los desastres climáticos extremos, podrían desestabilizar por completo las bases del capitalismo.

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La crisis climática amenaza con colapsar el capitalismo, advierte ejecutivo de la aseguradora Allianz

Günther Thallinger, miembro de la junta directiva de la aseguradora Allianz SE, advirtió que los impactos del cambio climático están dejando al sistema financiero incapaz de operar. Las consecuencias del calentamiento global, incluyendo costos astronómicos y la inviabilidad de adaptarse a los desastres climáticos extremos, podrían desestabilizar por completo las bases del capitalismo.

“A un calentamiento global de 3 °C no habrá seguros disponibles, ni cobertura gubernamental, ni posibilidad de adaptación”

– Enfatizó Günther Thallinger.

3/4/2025

En un escenario preocupante planteado por Günther Thallinger, miembro de la junta de Allianz SE, una de las principales aseguradoras a nivel mundial, se advirtió que la crisis climática podría colapsar la base misma del capitalismo. En sus declaraciones, señaló que el aumento sostenido de las temperaturas globales, producto de las emisiones continuas de carbono, está generando impactos financieros que desafían la capacidad del sector para mantenerse funcional.

De acuerdo con Thallinger, el aumento de la temperatura global proyectado, comprendido entre 2.2 °C y 3.4 °C por encima de los niveles preindustriales, contribuirá a un deterioro progresivo del sistema financiero. En un escenario donde las temperaturas alcancen el umbral de 3 °C, los daños serían tan graves que los gobiernos no podrían ofrecer rescates económicos, los seguros serían prácticamente inexistentes y los esfuerzos de adaptación resultarían insuficientes.

Los datos proporcionados apuntan a una carga financiera creciente; los daños relacionados con desastres climáticos en la última década hasta 2023 ya acumulan un costo de 2 billones de dólares, mientras que en 2024 se estima un gasto adicional de 400 mil millones de dólares. Australia se encuentra entre los ejemplos más destacados de esta tendencia, con un aumento de siete veces en los costos de recuperación de desastres entre 2017 y 2023.

Thallinger destacó que la retirada de coberturas por parte de la industria aseguradora, cuyo negocio principal es la gestión de riesgos, ya está siendo evidente en ciertas regiones del mundo. El riesgo supera las dimensiones individuales, tocando sectores clave como vivienda, infraestructura, transporte, agricultura e industria. En el caso de las áreas costeras y aquellas propensas a incendios, el impacto podría traducirse no solo en pérdidas económicas, sino en la eliminación del valor financiero de dichas regiones.

El ejecutivo describió este fenómeno como una "crisis crediticia inducida por el clima", planteando que, sin seguros ni garantías gubernamentales, sería imposible conseguir hipotecas, construir nuevos desarrollos inmobiliarios o sostener una economía funcional. En ese contexto, el modelo capitalista sería insostenible.

Como solución, Thallinger hizo énfasis en la necesidad de reducir drásticamente la quema de combustibles fósiles y adoptar tecnologías que capturen emisiones de carbono. Sostuvo que cualquier medida que no ataque directamente estas causas, solo pospondría el problema, definiéndola como "un retraso o distracción". Además, señaló que, aunque la transición hacia un sistema económico más sostenible conllevaría costos elevados, el precio de la inacción sería sustancialmente mayor. Una adopción eficiente de estas medidas podría incluso resultar en economías más competitivas y efectivas.

Las palabras de Thallinger surgen como un llamado de atención urgente para avanzar hacia una transición energética y ambiental que evite la inviabilidad no solo de las finanzas mundiales, sino de los sistemas económicos y sociales que dependen de estas.

Las aseguradoras, cuyo principal rol es la gestión de riesgos, están comenzando a abandonar algunas zonas consideradas altamente vulnerables al cambio climático, convirtiendo áreas enteras en lugares no asegurables. Esto representa un cambio significativo en la industria que, históricamente, ha respaldado la estabilidad económica en desastres.

Algo Curioso

“A un calentamiento global de 3 °C no habrá seguros disponibles, ni cobertura gubernamental, ni posibilidad de adaptación”

– Enfatizó Günther Thallinger.

Apr 3, 2025
Colglobal News

En un escenario preocupante planteado por Günther Thallinger, miembro de la junta de Allianz SE, una de las principales aseguradoras a nivel mundial, se advirtió que la crisis climática podría colapsar la base misma del capitalismo. En sus declaraciones, señaló que el aumento sostenido de las temperaturas globales, producto de las emisiones continuas de carbono, está generando impactos financieros que desafían la capacidad del sector para mantenerse funcional.

De acuerdo con Thallinger, el aumento de la temperatura global proyectado, comprendido entre 2.2 °C y 3.4 °C por encima de los niveles preindustriales, contribuirá a un deterioro progresivo del sistema financiero. En un escenario donde las temperaturas alcancen el umbral de 3 °C, los daños serían tan graves que los gobiernos no podrían ofrecer rescates económicos, los seguros serían prácticamente inexistentes y los esfuerzos de adaptación resultarían insuficientes.

Los datos proporcionados apuntan a una carga financiera creciente; los daños relacionados con desastres climáticos en la última década hasta 2023 ya acumulan un costo de 2 billones de dólares, mientras que en 2024 se estima un gasto adicional de 400 mil millones de dólares. Australia se encuentra entre los ejemplos más destacados de esta tendencia, con un aumento de siete veces en los costos de recuperación de desastres entre 2017 y 2023.

Thallinger destacó que la retirada de coberturas por parte de la industria aseguradora, cuyo negocio principal es la gestión de riesgos, ya está siendo evidente en ciertas regiones del mundo. El riesgo supera las dimensiones individuales, tocando sectores clave como vivienda, infraestructura, transporte, agricultura e industria. En el caso de las áreas costeras y aquellas propensas a incendios, el impacto podría traducirse no solo en pérdidas económicas, sino en la eliminación del valor financiero de dichas regiones.

El ejecutivo describió este fenómeno como una "crisis crediticia inducida por el clima", planteando que, sin seguros ni garantías gubernamentales, sería imposible conseguir hipotecas, construir nuevos desarrollos inmobiliarios o sostener una economía funcional. En ese contexto, el modelo capitalista sería insostenible.

Como solución, Thallinger hizo énfasis en la necesidad de reducir drásticamente la quema de combustibles fósiles y adoptar tecnologías que capturen emisiones de carbono. Sostuvo que cualquier medida que no ataque directamente estas causas, solo pospondría el problema, definiéndola como "un retraso o distracción". Además, señaló que, aunque la transición hacia un sistema económico más sostenible conllevaría costos elevados, el precio de la inacción sería sustancialmente mayor. Una adopción eficiente de estas medidas podría incluso resultar en economías más competitivas y efectivas.

Las palabras de Thallinger surgen como un llamado de atención urgente para avanzar hacia una transición energética y ambiental que evite la inviabilidad no solo de las finanzas mundiales, sino de los sistemas económicos y sociales que dependen de estas.

Las aseguradoras, cuyo principal rol es la gestión de riesgos, están comenzando a abandonar algunas zonas consideradas altamente vulnerables al cambio climático, convirtiendo áreas enteras en lugares no asegurables. Esto representa un cambio significativo en la industria que, históricamente, ha respaldado la estabilidad económica en desastres.

En un escenario preocupante planteado por Günther Thallinger, miembro de la junta de Allianz SE, una de las principales aseguradoras a nivel mundial, se advirtió que la crisis climática podría colapsar la base misma del capitalismo. En sus declaraciones, señaló que el aumento sostenido de las temperaturas globales, producto de las emisiones continuas de carbono, está generando impactos financieros que desafían la capacidad del sector para mantenerse funcional.

De acuerdo con Thallinger, el aumento de la temperatura global proyectado, comprendido entre 2.2 °C y 3.4 °C por encima de los niveles preindustriales, contribuirá a un deterioro progresivo del sistema financiero. En un escenario donde las temperaturas alcancen el umbral de 3 °C, los daños serían tan graves que los gobiernos no podrían ofrecer rescates económicos, los seguros serían prácticamente inexistentes y los esfuerzos de adaptación resultarían insuficientes.

Los datos proporcionados apuntan a una carga financiera creciente; los daños relacionados con desastres climáticos en la última década hasta 2023 ya acumulan un costo de 2 billones de dólares, mientras que en 2024 se estima un gasto adicional de 400 mil millones de dólares. Australia se encuentra entre los ejemplos más destacados de esta tendencia, con un aumento de siete veces en los costos de recuperación de desastres entre 2017 y 2023.

Thallinger destacó que la retirada de coberturas por parte de la industria aseguradora, cuyo negocio principal es la gestión de riesgos, ya está siendo evidente en ciertas regiones del mundo. El riesgo supera las dimensiones individuales, tocando sectores clave como vivienda, infraestructura, transporte, agricultura e industria. En el caso de las áreas costeras y aquellas propensas a incendios, el impacto podría traducirse no solo en pérdidas económicas, sino en la eliminación del valor financiero de dichas regiones.

El ejecutivo describió este fenómeno como una "crisis crediticia inducida por el clima", planteando que, sin seguros ni garantías gubernamentales, sería imposible conseguir hipotecas, construir nuevos desarrollos inmobiliarios o sostener una economía funcional. En ese contexto, el modelo capitalista sería insostenible.

Como solución, Thallinger hizo énfasis en la necesidad de reducir drásticamente la quema de combustibles fósiles y adoptar tecnologías que capturen emisiones de carbono. Sostuvo que cualquier medida que no ataque directamente estas causas, solo pospondría el problema, definiéndola como "un retraso o distracción". Además, señaló que, aunque la transición hacia un sistema económico más sostenible conllevaría costos elevados, el precio de la inacción sería sustancialmente mayor. Una adopción eficiente de estas medidas podría incluso resultar en economías más competitivas y efectivas.

Las palabras de Thallinger surgen como un llamado de atención urgente para avanzar hacia una transición energética y ambiental que evite la inviabilidad no solo de las finanzas mundiales, sino de los sistemas económicos y sociales que dependen de estas.

Las aseguradoras, cuyo principal rol es la gestión de riesgos, están comenzando a abandonar algunas zonas consideradas altamente vulnerables al cambio climático, convirtiendo áreas enteras en lugares no asegurables. Esto representa un cambio significativo en la industria que, históricamente, ha respaldado la estabilidad económica en desastres.

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