El gobierno de Eslovaquia ha tomado una decisión controversial al autorizar la caza de 350 osos pardos, lo que equivale a aproximadamente un 27% de la población de esta especie en el país, estimada en 1,300 individuos. Este plan responde a un contexto de creciente preocupación por la seguridad pública debido al aumento en los enfrentamientos entre osos y humanos, que en 2024 ascendieron a 1,900 casos documentados.
La medida se anunció después de un ataque mortal ocurrido en la región central del país, cerca de Detva, donde un hombre de 59 años fue encontrado sin vida en un bosque con heridas que las autoridades confirmaron como consistentes con un ataque de oso. Este ataque es el segundo caso mortal conocido en lo que va de 2024, luego de que una mujer de nacionalidad bielorrusa muriera en marzo mientras era perseguida por un oso y cayó en un barranco.
En respuesta a esta situación, el gobierno ha declarado el estado de emergencia en 55 de los 72 distritos del país. Esto otorga al Ministerio de Medio Ambiente la autoridad para emitir permisos que permitan la caza de osos en un esfuerzo por reducir la población a 800 individuos, número que el titular de la cartera, Tomáš Taraba, considera “suficiente” para las necesidades del país. Es importante mencionar que, como antecedente, en 2024 ya se había autorizado la caza de 144 osos para mitigar ataques previos, reflejando así la preocupación persistente sobre este tema.
El Primer Ministro Robert Fico, al respecto, señaló que el gobierno no puede tolerar una situación donde el miedo afecte la vida cotidiana de la población, especialmente en zonas rurales.
Sin embargo, las acciones gubernamentales no han estado exentas de críticas. Organizaciones ambientalistas han denunciado que esta decisión contraviene las obligaciones internacionales de Eslovaquia en materia de protección de fauna silvestre. Argumentan que las medidas para controlar la interacción entre osos y humanos deben enfocarse primero en la educación y prevención, en lugar de recurrir a una caza masiva. Subrayaron que no todos los encuentros con osos representan una amenaza directa y que la gestión de residuos y la correcta información a los habitantes podrían prevenir incidentes similares.
El debate sobre cómo manejar la creciente población de osos pardos en el país se ha intensificado, con sectores de la sociedad cuestionando si la caza es una respuesta proporcional al problema. Según los expertos, parte del aumento en los encuentros puede deberse a la expansión de las actividades humanas en hábitats que históricamente han sido de los osos, lo que aumenta las interacciones y, eventualmente, los riesgos para ambas partes.
Mientras tanto, el gobierno se prepara para implementar esta medida en una situación que ya es calificada como crítica por el número sin precedentes de ataques reportados en el último tiempo.
El oso pardo en Europa es una especie protegida en muchos países, y Eslovaquia es uno de los lugares con mayor población en su territorio, que incluye áreas extensas de bosques en las montañas de los Cárpatos. Este entorno constituye un hábitat ideal, pero también contribuye a la creciente interacción con los humanos.