El asteroide 2024 YR4, identificado el 27 de diciembre de 2024, protagoniza un destacado análisis en la comunidad científica debido a su órbita y características. Inicialmente, los cálculos tras su descubrimiento indicaban una probabilidad de impacto con la Tierra del 3.1% para el 22 de diciembre de 2032. Sin embargo, observaciones más precisas recalibraron este riesgo, reduciéndolo significativamente al 0.001%, y en algunos informes al 0.28%. Esta revisión ha eliminado el peligro de colisión con nuestro planeta. Sin embargo, el asteroide sigue presentando una probabilidad aproximada del 2% de impactar la Luna, marcando un ligero aumento frente al 1.7% reportado en febrero de 2025.
El Telescopio Espacial James Webb (JWST) jugó un papel crucial en la recopilación de datos más precisos. En marzo de 2025, el JWST confirmó que 2024 YR4 tiene un diámetro aproximado de 60 metros (197 pies), lo que lo clasifica como un asteroide de tamaño considerable. Su composición, que aparenta ser más rocosa de lo que se estimaba previamente, podría amplificar la energía liberada en caso de impacto. Según cálculos científicos, un choque de 2024 YR4 tendría el potencial de liberar entre 2 y 30 megatones de TNT, cubriendo un radio de explosión de hasta 80 kilómetros en la Tierra.
La trayectoria de 2024 YR4 cruza regularmente la órbita terrestre, convirtiéndolo en un objeto de interés continuo. Su próxima aproximación relevante tendrá lugar en diciembre de 2032. Hasta entonces, está previsto que el Telescopio Espacial James Webb continúe con más observaciones en mayo de 2025, refinando los datos relacionados con su órbita y composición.
Para entender mejor su potencial destructivo, los expertos han comparado a 2024 YR4 con el evento de Tunguska, un fenómeno ocurrido en Siberia en 1908 que devastó grandes extensiones boscosas con una energía estimada de 15 megatones. En ese sentido, el impacto de este asteroide con la Tierra podría duplicar o quintuplicar la energía liberada en ese evento y sería equivalente a la explosión de 500 bombas de Hiroshima.
A pesar de que el peligro para la Tierra ha sido descartado, el 2% de probabilidad de que colisione con la Luna sigue siendo motivo de seguimiento. Las conclusiones obtenidas hasta el momento sobre 2024 YR4 se basan en observaciones del JWST y publicaciones de medios como ScienceAlert y Live Science, que destacan la importancia del continuo monitoreo a largo plazo de sus parámetros orbitales.
El asteroide 2024 YR4 podría liberar en un impacto una energía que equivale a la explosión de 500 bombas de Hiroshima, situándose entre los eventos más destructivos teóricamente cuantificados en la actualidad.