El 18 de marzo de 2025, los astronautas de la NASA Barry "Butch" Wilmore y Sunita Williams finalmente retornaron a la Tierra después de permanecer 9 meses en el espacio, un periodo significativamente superior a los 10 días originalmente planificados para su misión. Este incremento se debió a problemas técnicos surgidos en su nave, la Boeing Starliner, cuyo papel era retornar a los astronautas tras una breve estadía en la Estación Espacial Internacional (ISS), situada a una altitud de 250 millas (aproximadamente 402 kilómetros) sobre la Tierra.
Durante su estancia prolongada en la ISS, Wilmore y Williams se integraron como miembros regulares de la tripulación de la estación, contribuyendo a diversas actividades científicas y técnicas, mientras que la situación técnica de la Starliner era evaluada desde la Tierra. A pesar de la narrativa impulsada por el expresidente Donald Trump y el empresario Elon Musk, quienes aseguraron que los astronautas estaban "virtualmente abandonados" en órbita por la administración del presidente Joe Biden, ambos astronautas desmintieron categóricamente estas afirmaciones. "Aunque nos sentimos atrapados en algunos sentidos, nunca estuvimos olvidados en órbita", expresó Wilmore en una conferencia de prensa en Houston, aclarando que en ningún momento se sintieron en necesidad de rescate.
Los fallos técnicos de la nave Starliner incluyeron problemas como fugas de helio y desperfectos en el sistema de control de los propulsores. Estos inconvenientes retrasaron la operación de retorno y llevaron a ingenieros de Boeing y la NASA a reconsiderar la viabilidad y el futuro de la nave. Sin embargo, a pesar de estas dificultades, los dos astronautas mostraron confianza en la nave y su disposición a volar nuevamente en ella si fuera necesario.
El regreso de Wilmore y Williams formó parte de las operaciones de vuelo de rotación de tripulación de rutina, pero su misión se complicó en medio de un contexto político polarizado. Trump y Musk continuaron utilizando su estancia en el espacio como argumento para criticar a la administración Biden, pese a que NASA y los propios astronautas aseguraron que no hubo intención de abandono ni negligencia en su misión.
La experiencia de Wilmore y Williams reflejó también su extensa preparación como astronautas, lo que les permitió adaptarse a las circunstancias imprevistas y continuar desempeñando su labor en la ISS. En las declaraciones realizadas tras su regreso, mostraron un enfoque en las contribuciones científicas y técnicas logradas, minimizando la controversia política que rodeó a su misión.
El futuro de la Boeing Starliner sigue en evaluación, con ingenieros analizando los fallos recurrentes que han afectado a la nave. Los problemas encontrados durante esta misión plantean importantes desafíos para garantizar la seguridad y eficacia de próximas operaciones tripuladas. Sin embargo, la NASA continúa colaborando con Boeing para resolver los inconvenientes y garantizar el éxito de futuros vuelos en esta nave.
La distancia de 250 millas (402 kilómetros) que separa la ISS de la Tierra equivale a casi el trayecto en línea recta entre la ciudad de Los Ángeles, en California, y Las Vegas, en Nevada.