Tesla, líder en la industria de vehículos eléctricos, reportó una caída global del 13 % en sus entregas durante el primer trimestre de 2025 en comparación con el mismo periodo del año anterior. La empresa entregó aproximadamente 337,000 vehículos en este trimestre, cifra disminuida frente a los 387,000 del primer trimestre de 2024, siendo este el nivel más bajo registrado desde el segundo trimestre de 2022.
El declive de ventas se dio incluso en Noruega, país donde los vehículos eléctricos representan más del 90 % de las ventas de automóviles nuevos y cuya infraestructura y consumidores son ideales para este mercado. En dicho país, las ventas de Tesla cayeron más del 12 % en lo que va del año. Esta tendencia fue aún más pronunciada en otros mercados europeos importantes como Dinamarca, Francia, Países Bajos y Suecia.
Una de las razones detrás de esta crisis ha sido un descontento creciente entre los consumidores con respecto al director ejecutivo de Tesla, Elon Musk, quien ha estado asociado con iniciativas políticas de derecha, incluyendo su relación con la administración Trump. Este factor ha desalentado a una base de clientes predominantemente progresista, según análisis de mercado.
El descenso en Noruega es especialmente relevante, ya que Tesla representó alrededor de una cuarta parte de las ventas de vehículos nuevos en el país el año pasado, mientras que en 2025 su participación ha disminuido al 9 %, ubicándose por detrás de Volkswagen y Toyota.
Además, la falta de nuevos modelos ha limitado las opciones para los consumidores. Tesla depende principalmente de sus modelos Model Y y Model 3, que constituyen casi todas sus ventas. Aunque una versión mejorada del Model Y comenzó a distribuirse en marzo, los registros muestran que las matriculaciones de la versión estándar de este vehículo en Europa cayeron un 56 % en febrero, mientras que las del Model 3 disminuyeron un 14 %. Estas caídas contrastan con un crecimiento del 25 % en las ventas totales de vehículos eléctricos en Europa durante el mismo mes.
El descontento hacia la empresa no se limita solo a los consumidores individuales. En Suecia, la aseguradora Folksam vendió su participación de larga data en Tesla, equivalente a 160 millones de dólares, citando preocupaciones sobre derechos laborales y las políticas de la compañía. Por su parte, el sindicato IF Metall lleva más de un año en huelga debido a la negativa de Tesla de aceptar un convenio colectivo para sus mecánicos.
Mientras empresas tradicionales como Volkswagen, Volvo, BMW, Mercedes-Benz, así como fabricantes chinos como BYD y Xpeng, presentan modelos con mayor diversidad y avances tecnológicos como mayor autonomía y carga más rápida, Tesla enfrenta una competencia más agresiva. Durante los próximos dos años, la llegada de nuevas generaciones de vehículos eléctricos podría intensificar este escenario.
Analistas como Felipe Muñoz, de la firma JATO Dynamics, destacan que Tesla ya no está sola en Europa y Estados Unidos. Esto marca una transformación del panorama competitivo que antes favoreció en gran medida a la compañía.
En Noruega, las ventas de Teslas usados han aumentado en el concesionario Rebil por la creciente "vergüenza Tesla", pero siguen siendo populares gracias a su relación calidad-precio, autonomía y capacidad de carga.