EconomÍa

La Unión Europea evalúa usar el “instrumento anticoerción” contra los aranceles de Trump

La Unión Europea se prepara para enfrentar los aranceles impuestos por la administración Trump con el posible uso del "instrumento anticoerción". Esta herramienta estratégica permitiría al bloque europeo imponer restricciones significativas a gigantes tecnológicos y financieros estadounidenses, en un contexto de creciente tensión en la guerra comercial transatlántica.

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La Unión Europea evalúa usar el “instrumento anticoerción” contra los aranceles de Trump

La Unión Europea se prepara para enfrentar los aranceles impuestos por la administración Trump con el posible uso del "instrumento anticoerción". Esta herramienta estratégica permitiría al bloque europeo imponer restricciones significativas a gigantes tecnológicos y financieros estadounidenses, en un contexto de creciente tensión en la guerra comercial transatlántica.

“Tenemos el poder de contraatacar”

– Afirmó Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea.

2/4/2025

En medio de una escalada de tensiones comerciales entre Estados Unidos y Europa, los líderes de la Unión Europea analizan el uso de una herramienta conocida como "instrumento anticoerción", apodada la "bazuca" debido a su potencial impacto. Esta medida se está considerando como una respuesta directa a los aranceles impuestos por el expresidente Donald Trump, que afectan al aluminio, el acero, los automóviles y las autopartes, agravando la ya delicada situación económica del bloque europeo.

La respuesta de Bruselas ha incluido hasta ahora el anuncio de nuevos gravámenes a productos estadounidenses como motocicletas Harley-Davidson y whisky, algunos de los cuales ya fueron objeto de represalias durante la primera administración de Trump. Ahora, las autoridades europeas están explorando opciones más amplias y severas, entre las que destaca el "instrumento anticoerción", adoptado en 2023 como una estrategia para manejar disputas comerciales con China, pero que nunca ha sido utilizado.

Entre las propuestas surgidas en evaluaciones recientes, se encuentra la posibilidad de limitar el acceso de los bancos estadounidenses al mercado de contratación pública de la Unión Europea, excluyéndolos de proyectos valorados en alrededor de 2 billones de euros (2,2 billones de dólares) anualmente. Esta "opción nuclear" podría golpear duramente a las instituciones financieras de Wall Street. Otra medida propuesta es restringir el flujo de inversión de empresas europeas en Estados Unidos, que asciende a unos 300 000 millones de euros anuales, un punto de fricción para Bruselas.

Además, el plan contempla aumentar la presión fiscal y regulatoria sobre plataformas digitales estadounidenses, aunque hasta el momento no se ha definido cómo se implementarían estas iniciativas. Según Olof Gill, portavoz de la Comisión Europea, el instrumento anticoerción sigue siendo una opción mientras se trazan estrategias para las negociaciones.

El telón de fondo de este conflicto también incluye un notable desequilibrio comercial. Aunque la UE mantiene un superávit en bienes con Estados Unidos, presenta un déficit de aproximadamente 110 000 millones de euros en servicios. Este dato podría ser utilizado como una ventaja estratégica durante las discusiones comerciales.

No obstante, algunos expertos han advertido sobre las posibles repercusiones económicas de estas medidas. Según Joachim Klement, jefe de estrategia del banco de inversión Panmure Liberum, "los aranceles a los servicios, al igual que a los bienes, afectan directamente a los consumidores y a las empresas", advirtiendo que podrían intensificar la guerra comercial y agravar riesgos de estanflación. Fabrizio Pagani, socio del banco de inversión Vitale, sugiere que la herramienta se utilice preferentemente como medida disuasoria para alcanzar un acuerdo sin necesidad de acciones de represalia.

Mientras se evalúan las acciones por tomar, queda clara la intención europea de no permanecer pasiva frente a lo que consideran un ataque a su economía, buscando equilibrar la balanza en una contienda comercial cada vez más compleja.

Algo Curioso

“Tenemos el poder de contraatacar”

– Afirmó Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea.

Apr 2, 2025
Colglobal News

En medio de una escalada de tensiones comerciales entre Estados Unidos y Europa, los líderes de la Unión Europea analizan el uso de una herramienta conocida como "instrumento anticoerción", apodada la "bazuca" debido a su potencial impacto. Esta medida se está considerando como una respuesta directa a los aranceles impuestos por el expresidente Donald Trump, que afectan al aluminio, el acero, los automóviles y las autopartes, agravando la ya delicada situación económica del bloque europeo.

La respuesta de Bruselas ha incluido hasta ahora el anuncio de nuevos gravámenes a productos estadounidenses como motocicletas Harley-Davidson y whisky, algunos de los cuales ya fueron objeto de represalias durante la primera administración de Trump. Ahora, las autoridades europeas están explorando opciones más amplias y severas, entre las que destaca el "instrumento anticoerción", adoptado en 2023 como una estrategia para manejar disputas comerciales con China, pero que nunca ha sido utilizado.

Entre las propuestas surgidas en evaluaciones recientes, se encuentra la posibilidad de limitar el acceso de los bancos estadounidenses al mercado de contratación pública de la Unión Europea, excluyéndolos de proyectos valorados en alrededor de 2 billones de euros (2,2 billones de dólares) anualmente. Esta "opción nuclear" podría golpear duramente a las instituciones financieras de Wall Street. Otra medida propuesta es restringir el flujo de inversión de empresas europeas en Estados Unidos, que asciende a unos 300 000 millones de euros anuales, un punto de fricción para Bruselas.

Además, el plan contempla aumentar la presión fiscal y regulatoria sobre plataformas digitales estadounidenses, aunque hasta el momento no se ha definido cómo se implementarían estas iniciativas. Según Olof Gill, portavoz de la Comisión Europea, el instrumento anticoerción sigue siendo una opción mientras se trazan estrategias para las negociaciones.

El telón de fondo de este conflicto también incluye un notable desequilibrio comercial. Aunque la UE mantiene un superávit en bienes con Estados Unidos, presenta un déficit de aproximadamente 110 000 millones de euros en servicios. Este dato podría ser utilizado como una ventaja estratégica durante las discusiones comerciales.

No obstante, algunos expertos han advertido sobre las posibles repercusiones económicas de estas medidas. Según Joachim Klement, jefe de estrategia del banco de inversión Panmure Liberum, "los aranceles a los servicios, al igual que a los bienes, afectan directamente a los consumidores y a las empresas", advirtiendo que podrían intensificar la guerra comercial y agravar riesgos de estanflación. Fabrizio Pagani, socio del banco de inversión Vitale, sugiere que la herramienta se utilice preferentemente como medida disuasoria para alcanzar un acuerdo sin necesidad de acciones de represalia.

Mientras se evalúan las acciones por tomar, queda clara la intención europea de no permanecer pasiva frente a lo que consideran un ataque a su economía, buscando equilibrar la balanza en una contienda comercial cada vez más compleja.

En medio de una escalada de tensiones comerciales entre Estados Unidos y Europa, los líderes de la Unión Europea analizan el uso de una herramienta conocida como "instrumento anticoerción", apodada la "bazuca" debido a su potencial impacto. Esta medida se está considerando como una respuesta directa a los aranceles impuestos por el expresidente Donald Trump, que afectan al aluminio, el acero, los automóviles y las autopartes, agravando la ya delicada situación económica del bloque europeo.

La respuesta de Bruselas ha incluido hasta ahora el anuncio de nuevos gravámenes a productos estadounidenses como motocicletas Harley-Davidson y whisky, algunos de los cuales ya fueron objeto de represalias durante la primera administración de Trump. Ahora, las autoridades europeas están explorando opciones más amplias y severas, entre las que destaca el "instrumento anticoerción", adoptado en 2023 como una estrategia para manejar disputas comerciales con China, pero que nunca ha sido utilizado.

Entre las propuestas surgidas en evaluaciones recientes, se encuentra la posibilidad de limitar el acceso de los bancos estadounidenses al mercado de contratación pública de la Unión Europea, excluyéndolos de proyectos valorados en alrededor de 2 billones de euros (2,2 billones de dólares) anualmente. Esta "opción nuclear" podría golpear duramente a las instituciones financieras de Wall Street. Otra medida propuesta es restringir el flujo de inversión de empresas europeas en Estados Unidos, que asciende a unos 300 000 millones de euros anuales, un punto de fricción para Bruselas.

Además, el plan contempla aumentar la presión fiscal y regulatoria sobre plataformas digitales estadounidenses, aunque hasta el momento no se ha definido cómo se implementarían estas iniciativas. Según Olof Gill, portavoz de la Comisión Europea, el instrumento anticoerción sigue siendo una opción mientras se trazan estrategias para las negociaciones.

El telón de fondo de este conflicto también incluye un notable desequilibrio comercial. Aunque la UE mantiene un superávit en bienes con Estados Unidos, presenta un déficit de aproximadamente 110 000 millones de euros en servicios. Este dato podría ser utilizado como una ventaja estratégica durante las discusiones comerciales.

No obstante, algunos expertos han advertido sobre las posibles repercusiones económicas de estas medidas. Según Joachim Klement, jefe de estrategia del banco de inversión Panmure Liberum, "los aranceles a los servicios, al igual que a los bienes, afectan directamente a los consumidores y a las empresas", advirtiendo que podrían intensificar la guerra comercial y agravar riesgos de estanflación. Fabrizio Pagani, socio del banco de inversión Vitale, sugiere que la herramienta se utilice preferentemente como medida disuasoria para alcanzar un acuerdo sin necesidad de acciones de represalia.

Mientras se evalúan las acciones por tomar, queda clara la intención europea de no permanecer pasiva frente a lo que consideran un ataque a su economía, buscando equilibrar la balanza en una contienda comercial cada vez más compleja.

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