La reducción en el financiamiento internacional destinada a la lucha contra el VIH podría tener consecuencias devastadoras a nivel global, según un análisis publicado recientemente en la revista The Lancet HIV. Este informe destaca que la disminución de la ayuda entre 2025 y 2030 podría derivar en hasta 10.75 millones de nuevas infecciones y 2.93 millones de muertes adicionales relacionadas con el virus, un grave retroceso en las décadas de avances alcanzados.
De acuerdo con el estudio, el financiamiento internacional para la respuesta al VIH se reduciría en un 24 % para 2026, principalmente debido a recortes anunciados por países que colectivamente contribuyen al 90 % de la ayuda global en este ámbito, entre ellos Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania y Países Bajos. Los ajustes presupuestarios individuales de estas naciones oscilan entre el 8 % y el 70 %, dejando a muchos países de ingresos bajos y medios en una situación de alta vulnerabilidad.
Los modelos matemáticos desarrollados para evaluar el impacto de estas reducciones, basados en datos de 26 países, plantean varios escenarios. En el caso más extremo, que incluye la suspensión inmediata del Plan de Emergencia para el Alivio del SIDA del Presidente de los EE. UU. (PEPFAR, por sus siglas en inglés), las muertes relacionadas con el VIH podrían alcanzar niveles no registrados desde principios de los años 2000.
El impacto sería especialmente severo en África subsahariana, donde los programas preventivos, como la distribución de preservativos y la profilaxis previa a la exposición (PrEP), probablemente se verán interrumpidos. Además, la falta de acceso a las pruebas diagnósticas y los tratamientos podría aumentar drásticamente las infecciones, perjudicando los avances logrados en áreas cruciales como la prevención de la transmisión materno-infantil del virus.
En números más específicos, el estudio detalla que en 2023 se reportaron 630,000 muertes relacionadas con enfermedades derivadas del SIDA. Esto ya supone un desafío preocupante que podría empeorar significativamente con el descenso en la financiación. Adicionalmente, en el mismo año, se estimó un total de 19.8 mil millones de dólares disponibles para la causa, siendo el 59 % aportado por fuentes nacionales, aunque el financiamiento global experimentó una caída del 7.9 % entre 2020 y 2023.
Expertos en salud y organizaciones internacionales han expresado una gran preocupación por estas cifras. Instan a los gobiernos a priorizar estrategias financieras sostenibles y a integrar los servicios relacionados con el VIH en sistemas de salud más amplios. El consenso entre los expertos enfatiza que permitir que estos recortes persistan podría poner en riesgo los avances alcanzados hasta ahora y favorecer un preocupante resurgimiento de la epidemia global.
En particular, se destacan los siguientes riesgos: interrupción en el acceso a medicamentos antirretrovirales, una mayor propagación del virus en comunidades vulnerables y una regresión a niveles de mortalidad y morbilidad asociados a la pandemia de VIH de décadas anteriores. Finalmente, el estudio subraya que si las naciones y organismos responsables no toman medidas inmediatas, millones de vidas podrían quedar en juego.
El PEPFAR, mencionado como un pilar clave en este contexto, es uno de los programas más grandes destinados a combatir el VIH, habiendo prevenido la propagación de gran parte de las infecciones desde su creación en 2003.