La Comisión Europea ha autorizado la reanudación de la caza de la tórtola europea, una especie catalogada como "Vulnerable" en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Bajo esta nueva disposición, se permitirá la caza de hasta el 1.5% de la población total, aproximadamente 132,000 individuos, a partir de la temporada 2025/2026. La decisión incluye países como España, Francia e Italia, donde la actividad cinegética tiene un impacto económico y cultural significativo.
Esta moratoria, establecida en 2021, contribuyó a un aumento del 25% en la población de tórtolas en Europa occidental. No obstante, las poblaciones en la ruta migratoria central y oriental, donde las prohibiciones de caza no se aplicaron eficazmente, no han manifestado signos de recuperación. Aunque Inglaterra cuenta ahora con cerca de 2,000 ejemplares, esta especie sigue siendo la ave que más rápidamente disminuye en el Reino Unido, donde enfrenta un riesgo crítico de extinción.
La reanudación de la caza está sujeta a tres condiciones: el aumento sostenido de la población durante al menos dos años consecutivos, mejoras en la tasa de supervivencia y la implementación de sistemas robustos de monitoreo y control. Sin embargo, la efectividad de estos últimos ha sido cuestionada. En Francia, por ejemplo, el sistema de monitoreo "ChassAdapt" ha mostrado limitaciones significativas, pues solo el 50% de los cazadores cuenta con un teléfono inteligente y apenas el 14% ha instalado la aplicación requerida.
La tórtola europea no enfrenta únicamente la amenaza de la caza. La pérdida de hábitat y la carencia de alimentos, derivadas de la agricultura intensiva y el uso de pesticidas, han reducido drásticamente sus números. A pesar de los esfuerzos de conservación, la falta de controles adecuados en las rutas migratorias plantea serios desafíos para el futuro de esta especie.
En el ámbito económico, la caza de tórtolas es una tradición con peso significativo en países como España, donde genera aproximadamente 6.5 mil millones de euros anuales y provee 200,000 empleos directos e indirectos. La Federación Española de Caza ha defendido esta práctica, argumentando que la caza sostenible de la tórtola posee un valor social, cultural y económico.
La medida ha desatado controversia y críticas de expertos y organizaciones ambientales, quienes advierten que la caza incontrolada podría revertir los avances logrados durante la moratoria. Barbara Herrero de BirdLife Europe insistió en la necesidad de fortalecer las medidas de protección para garantizar la sostenibilidad y la recuperación de la especie.
La tórtola europea, símbolo de paz y amor en diversas culturas, enfrenta una disminución poblacional tan grave que ha sido catalogada como vulnerable globalmente, lo que resalta la ironía entre su carácter emblemático y su delicada situación en la naturaleza.