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Filtración de planes militares en Signal desata indignación entre pilotos estadounidenses

La revelación de información operativa por parte del secretario de Defensa, Pete Hegseth, sobre planes de ataque contra bases hutíes en Yemen, ha desencadenado una ola de críticas entre pilotos militares estadounidenses. El incidente pone en tela de juicio los estándares de seguridad del Pentágono y ha generado desconcierto en las filas de la Fuerza Aérea y la Marina.

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Filtración de planes militares en Signal desata indignación entre pilotos estadounidenses

La revelación de información operativa por parte del secretario de Defensa, Pete Hegseth, sobre planes de ataque contra bases hutíes en Yemen, ha desencadenado una ola de críticas entre pilotos militares estadounidenses. El incidente pone en tela de juicio los estándares de seguridad del Pentágono y ha generado desconcierto en las filas de la Fuerza Aérea y la Marina.

“Cuando se revela la seguridad operativa, pueden morir personas”

– Expresó Anthony Bourke, mayor retirado de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos.

28/3/2025

Pilotos de combate actuales y retirados de los Estados Unidos han manifestado su indignación tras la revelación de información operativa sensible relacionada a una misión militar en Yemen a través de un chat grupal en Signal, que incluía a altos funcionarios de la administración Trump y hasta al editor en jefe de la revista The Atlantic, quien fue añadido por error. La filtración, atribuida al secretario de Defensa, Pete Hegseth, expuso horarios exactos de lanzamiento de los ataques aéreos del 15 de marzo, poniendo en riesgo la seguridad de las tripulaciones.

De acuerdo con el texto compartido por Hegseth, se detallaron acciones como el "lanzamiento de F-18 (primer paquete de ataque)" a las 12:15 horas, seguido por la "ventana de ataque basada en disparadores" a las 13:45 y un segundo ataque a las 15:36 que incluyó el lanzamiento de misiles Tomahawk. Esta información, divulgada con hasta tres horas de antelación, es considerada por expertos como información clasificada que podría haber comprometido la misión y expuesto a los pilotos a mayores riesgos, según declaraciones de un alto exfuncionario del Departamento de Defensa.

El propio Hegseth justificó sus acciones como una mera "actualización del equipo" para mantener informados a los líderes de seguridad nacional, aunque su argumento ha sido rebatido por miembros de las fuerzas armadas quienes afirman que la seguridad operacional (OPSEC) es una piedra angular de las operaciones militares. "Las operaciones en el Mar Rojo se realizan en completo silencio. Nadie habla por radio porque todo puede ser escuchado por alguien", señaló Joseph Capalbo, ex capitán de la Armada estadounidense.

A lo largo de la semana en que salieron a la luz los detalles de esta filtración, pilotos y analistas militares han alzado la voz contra lo que consideran una grave falta de responsabilidad de Hegseth. Parker Kuldau, ex piloto de F/A-18 de la Marina, calificó el incidente como "alucinante" y afirmó que superó cualquier expectativa de comportamiento militar estándar. A estas críticas se sumó Anthony Bourke, mayor retirado de la Fuerza Aérea, quien advirtió que compartir información de este tipo "nunca se toma a la ligera".

La filtración toma una dimensión más alarmante al considerar que los rebeldes hutíes, respaldados por Irán, poseen defensas aéreas capaces de impactar contra cazas estadounidenses, como se evidenció el pasado 19 de febrero cuando un misil tierra-aire fue lanzado contra un F-16, aunque sin éxito. Los drones estadounidenses también han sido víctimas de estas defensas, lo que subraya la vulnerabilidad que podrían haber enfrentado los F/A-18 si sus movimientos hubieran sido interceptados.

A pesar de las críticas de expertos y militares, el Departamento de Defensa ha minimizado la situación. Sean Parnell, portavoz del Pentágono, aseguró que el chat de Signal "no constituía un foro oficial para la planificación y ejecución militar" e insistió en que la información divulgada no era clasificada. No obstante, quienes están familiarizados con las normativas militares discrepan, señalando que revelar los detalles del tipo de aeronave y horarios exactos de ataque puede considerarse arrogante y extremadamente peligroso.

Aunque el vicealmirante retirado Kevin M. Donegan argumentó que la probabilidad de que los datos llegaran a manos enemigas y desencadenaran consecuencias graves era baja, la comunidad militar sigue alarmada por la negligencia en el manejo de información crítica. La confianza en las cadenas de mando y en la seguridad operativa ha quedado severamente cuestionada tras este incidente.

Este caso pone de relieve el extenso protocolo de seguridad implementado en las misiones aéreas. Por ejemplo, en los portaaviones, las instrucciones operativas se destruyen para evitar el menor riesgo de filtración. El incidente de Hegseth es un ejemplo de cómo un descuido de estas normativas puede generar tensiones y poner vidas en riesgo.

Durante las operaciones militares en áreas hostiles, los pilotos reciben estrictas instrucciones de silencio y protocolos de seguridad. Incluso en las salas de planificación de los portaaviones, las instrucciones escritas son quemadas para eliminar cualquier indicio de filtración.

Algo Curioso

“Cuando se revela la seguridad operativa, pueden morir personas”

– Expresó Anthony Bourke, mayor retirado de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos.

Mar 28, 2025
Colglobal News

Pilotos de combate actuales y retirados de los Estados Unidos han manifestado su indignación tras la revelación de información operativa sensible relacionada a una misión militar en Yemen a través de un chat grupal en Signal, que incluía a altos funcionarios de la administración Trump y hasta al editor en jefe de la revista The Atlantic, quien fue añadido por error. La filtración, atribuida al secretario de Defensa, Pete Hegseth, expuso horarios exactos de lanzamiento de los ataques aéreos del 15 de marzo, poniendo en riesgo la seguridad de las tripulaciones.

De acuerdo con el texto compartido por Hegseth, se detallaron acciones como el "lanzamiento de F-18 (primer paquete de ataque)" a las 12:15 horas, seguido por la "ventana de ataque basada en disparadores" a las 13:45 y un segundo ataque a las 15:36 que incluyó el lanzamiento de misiles Tomahawk. Esta información, divulgada con hasta tres horas de antelación, es considerada por expertos como información clasificada que podría haber comprometido la misión y expuesto a los pilotos a mayores riesgos, según declaraciones de un alto exfuncionario del Departamento de Defensa.

El propio Hegseth justificó sus acciones como una mera "actualización del equipo" para mantener informados a los líderes de seguridad nacional, aunque su argumento ha sido rebatido por miembros de las fuerzas armadas quienes afirman que la seguridad operacional (OPSEC) es una piedra angular de las operaciones militares. "Las operaciones en el Mar Rojo se realizan en completo silencio. Nadie habla por radio porque todo puede ser escuchado por alguien", señaló Joseph Capalbo, ex capitán de la Armada estadounidense.

A lo largo de la semana en que salieron a la luz los detalles de esta filtración, pilotos y analistas militares han alzado la voz contra lo que consideran una grave falta de responsabilidad de Hegseth. Parker Kuldau, ex piloto de F/A-18 de la Marina, calificó el incidente como "alucinante" y afirmó que superó cualquier expectativa de comportamiento militar estándar. A estas críticas se sumó Anthony Bourke, mayor retirado de la Fuerza Aérea, quien advirtió que compartir información de este tipo "nunca se toma a la ligera".

La filtración toma una dimensión más alarmante al considerar que los rebeldes hutíes, respaldados por Irán, poseen defensas aéreas capaces de impactar contra cazas estadounidenses, como se evidenció el pasado 19 de febrero cuando un misil tierra-aire fue lanzado contra un F-16, aunque sin éxito. Los drones estadounidenses también han sido víctimas de estas defensas, lo que subraya la vulnerabilidad que podrían haber enfrentado los F/A-18 si sus movimientos hubieran sido interceptados.

A pesar de las críticas de expertos y militares, el Departamento de Defensa ha minimizado la situación. Sean Parnell, portavoz del Pentágono, aseguró que el chat de Signal "no constituía un foro oficial para la planificación y ejecución militar" e insistió en que la información divulgada no era clasificada. No obstante, quienes están familiarizados con las normativas militares discrepan, señalando que revelar los detalles del tipo de aeronave y horarios exactos de ataque puede considerarse arrogante y extremadamente peligroso.

Aunque el vicealmirante retirado Kevin M. Donegan argumentó que la probabilidad de que los datos llegaran a manos enemigas y desencadenaran consecuencias graves era baja, la comunidad militar sigue alarmada por la negligencia en el manejo de información crítica. La confianza en las cadenas de mando y en la seguridad operativa ha quedado severamente cuestionada tras este incidente.

Este caso pone de relieve el extenso protocolo de seguridad implementado en las misiones aéreas. Por ejemplo, en los portaaviones, las instrucciones operativas se destruyen para evitar el menor riesgo de filtración. El incidente de Hegseth es un ejemplo de cómo un descuido de estas normativas puede generar tensiones y poner vidas en riesgo.

Durante las operaciones militares en áreas hostiles, los pilotos reciben estrictas instrucciones de silencio y protocolos de seguridad. Incluso en las salas de planificación de los portaaviones, las instrucciones escritas son quemadas para eliminar cualquier indicio de filtración.

Pilotos de combate actuales y retirados de los Estados Unidos han manifestado su indignación tras la revelación de información operativa sensible relacionada a una misión militar en Yemen a través de un chat grupal en Signal, que incluía a altos funcionarios de la administración Trump y hasta al editor en jefe de la revista The Atlantic, quien fue añadido por error. La filtración, atribuida al secretario de Defensa, Pete Hegseth, expuso horarios exactos de lanzamiento de los ataques aéreos del 15 de marzo, poniendo en riesgo la seguridad de las tripulaciones.

De acuerdo con el texto compartido por Hegseth, se detallaron acciones como el "lanzamiento de F-18 (primer paquete de ataque)" a las 12:15 horas, seguido por la "ventana de ataque basada en disparadores" a las 13:45 y un segundo ataque a las 15:36 que incluyó el lanzamiento de misiles Tomahawk. Esta información, divulgada con hasta tres horas de antelación, es considerada por expertos como información clasificada que podría haber comprometido la misión y expuesto a los pilotos a mayores riesgos, según declaraciones de un alto exfuncionario del Departamento de Defensa.

El propio Hegseth justificó sus acciones como una mera "actualización del equipo" para mantener informados a los líderes de seguridad nacional, aunque su argumento ha sido rebatido por miembros de las fuerzas armadas quienes afirman que la seguridad operacional (OPSEC) es una piedra angular de las operaciones militares. "Las operaciones en el Mar Rojo se realizan en completo silencio. Nadie habla por radio porque todo puede ser escuchado por alguien", señaló Joseph Capalbo, ex capitán de la Armada estadounidense.

A lo largo de la semana en que salieron a la luz los detalles de esta filtración, pilotos y analistas militares han alzado la voz contra lo que consideran una grave falta de responsabilidad de Hegseth. Parker Kuldau, ex piloto de F/A-18 de la Marina, calificó el incidente como "alucinante" y afirmó que superó cualquier expectativa de comportamiento militar estándar. A estas críticas se sumó Anthony Bourke, mayor retirado de la Fuerza Aérea, quien advirtió que compartir información de este tipo "nunca se toma a la ligera".

La filtración toma una dimensión más alarmante al considerar que los rebeldes hutíes, respaldados por Irán, poseen defensas aéreas capaces de impactar contra cazas estadounidenses, como se evidenció el pasado 19 de febrero cuando un misil tierra-aire fue lanzado contra un F-16, aunque sin éxito. Los drones estadounidenses también han sido víctimas de estas defensas, lo que subraya la vulnerabilidad que podrían haber enfrentado los F/A-18 si sus movimientos hubieran sido interceptados.

A pesar de las críticas de expertos y militares, el Departamento de Defensa ha minimizado la situación. Sean Parnell, portavoz del Pentágono, aseguró que el chat de Signal "no constituía un foro oficial para la planificación y ejecución militar" e insistió en que la información divulgada no era clasificada. No obstante, quienes están familiarizados con las normativas militares discrepan, señalando que revelar los detalles del tipo de aeronave y horarios exactos de ataque puede considerarse arrogante y extremadamente peligroso.

Aunque el vicealmirante retirado Kevin M. Donegan argumentó que la probabilidad de que los datos llegaran a manos enemigas y desencadenaran consecuencias graves era baja, la comunidad militar sigue alarmada por la negligencia en el manejo de información crítica. La confianza en las cadenas de mando y en la seguridad operativa ha quedado severamente cuestionada tras este incidente.

Este caso pone de relieve el extenso protocolo de seguridad implementado en las misiones aéreas. Por ejemplo, en los portaaviones, las instrucciones operativas se destruyen para evitar el menor riesgo de filtración. El incidente de Hegseth es un ejemplo de cómo un descuido de estas normativas puede generar tensiones y poner vidas en riesgo.

Durante las operaciones militares en áreas hostiles, los pilotos reciben estrictas instrucciones de silencio y protocolos de seguridad. Incluso en las salas de planificación de los portaaviones, las instrucciones escritas son quemadas para eliminar cualquier indicio de filtración.

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