La administración de Donald Trump evalúa su postura respecto a las negociaciones de paz en Ucrania. Durante la cumbre de ministros de la OTAN en Bruselas, el secretario de Estado, Marco Rubio, declaró que Estados Unidos está perdiendo la paciencia con lo que calificó como “conversaciones sobre conversaciones” por parte de Rusia, indicando que se aproximan decisiones importantes sobre el futuro de estas discusiones.
Rubio insistió en que Rusia debe mostrar avances claros en cuanto a su intención de alcanzar un acuerdo de paz, subrayando que el tiempo se agota. Según el funcionario, en caso de no haber señales de progreso en las próximas semanas, el Congreso de Estados Unidos está avanzando con la elaboración de nuevas sanciones económicas contra Rusia, sanciones que no podrán ser detenidas por la administración.
Actualmente, Rusia ocupa alrededor del 20% del territorio ucraniano, y ambos países han sufrido significativas bajas humanas. Si bien el presidente Donald Trump ha asumido un papel mediador entre Moscú y Kiev, los compromisos alcanzados hasta ahora, como un cese al fuego parcial que incluye la suspensión de ataques contra infraestructuras energéticas, no han sido respetados por ninguna de las partes.
Estas declaraciones también reflejan una tendencia ya observada durante la administración Biden, de la cual Rubio fue crítico previamente, que considera que el presidente ruso Vladimir Putin no negocia de buena fe.
En el marco de la cumbre de la OTAN, Rubio también defendió la política comercial estadounidense, minimizando las tensiones provocadas por aranceles impuestos por la administración Trump que han afectado a varios países europeos. Además, abogó por que los miembros de la OTAN aumenten su gasto en defensa hasta alcanzar el 5% de su PIB, una meta que varios países europeos ven difícil de cumplir debido a los impactos económicos de dichas políticas arancelarias.
Europa, preocupada por los posibles intereses de Trump en no contrariar al Kremlin, toma medidas precautorias. Francia y el Reino Unido, por ejemplo, enviaron delegaciones militares a Kiev para discutir el despliegue de tropas que aseguren un hipotético cese del fuego, una propuesta que ha sido rechazada tajantemente por Moscú.
Asimismo, en Bruselas se abordaron otros temas polémicos que han tensado las relaciones internacionales, incluyendo las declaraciones de Trump sobre el control de Groenlandia, una posición calificada como inaceptable por el ministro de Asuntos Exteriores danés, Lars Lokke Rasmussen, y las demoras en la llegada de ayuda humanitaria estadounidense a Myanmar tras un reciente terremoto, atribuidas por Rubio a la junta militar de ese país.
La interacción entre el secretario de Estado Rubio y sus homólogos en Bruselas reflejó las complejidades inherentes a las relaciones entre aliados y rivales de Estados Unidos, mientras persisten los obstáculos para avanzar hacia un acuerdo de paz duradero en Ucrania.
Rusia y Ucrania han intentado múltiples ceses al fuego desde el inicio del conflicto, pero estas treguas suelen romperse en pocos días debido a la falta de cumplimiento por ambas partes.