En una reciente intervención durante los Texas Film Awards en marzo de 2025, Elijah Wood, recordado por su interpretación de Frodo Baggins en El Señor de los Anillos, ofreció nuevos detalles sobre los salarios que percibieron los actores de la multimillonaria franquicia cinematográfica dirigida por Peter Jackson. Wood describió su participación como "una verdadera apuesta", destacando que los contratos iniciales para las tres películas no contenían cláusulas que vincularan las tarifas de los actores con el eventual éxito en taquilla de las cintas.
Aunque se ha reportado que Elijah Wood ganó aproximadamente US$ 250,000 (£190,000) por su papel en la primera película, el actor ha aclarado que esta cifra no es exacta y que, en su opinión, carece de relevancia. Otros miembros del elenco también han comentado sobre la modesta remuneración recibida. En 2019, Orlando Bloom, quien interpretó a Legolas, reveló que su compensación total por las tres películas apenas alcanzó los US$ 175,000. En tanto, Sean Astin, conocido por dar vida a Samwise Gamgee, indicó que también obtuvo alrededor de US$ 250,000.
Por su parte, Cate Blanchett, quien encarnó a Galadriel, señaló en 2024 que el pago por su participación fue mínimo, refiriéndose a él humorísticamente como "básicamente sándwiches gratis" y afirmando que "nadie recibió un pago significativo". Esto contrasta marcadamente con la exorbitante recaudación de la trilogía. Las tres películas, estrenadas entre 2001 y 2003, alcanzaron un impresionante total de US$ 2.96 mil millones en taquilla mundial, con un presupuesto conjunto reportado de US$ 281 millones.
Estas declaraciones de los actores han subrayado la desconexión entre el éxito financiero de El Señor de los Anillos y la retribución recibida por sus protagonistas. La trilogía, basada en las obras de J.R.R. Tolkien, continúa siendo una de las producciones cinematográficas más lucrativas y reconocidas en la historia del cine, pero estos comentarios arrojan nueva luz sobre las condiciones contractuales de los actores durante su rodaje.
El equipo de El Señor de los Anillos filmó las tres entregas consecutivamente en Nueva Zelanda, lo que marcó un hito en la industria cinematográfica al ser una de las primeras sagas en adoptar este método de producción intensiva.